-"El que bebe agua de cementerio vive hasta los cien años, señorita."_¡Y mire que nadie se atreve a tomar de esta bendita agua ,señorita! ".-
Después de escuchar esta frase de boca de uno de los guardias de seguridad del cementerio número dos de Talcahuano. Volví a beber aún con mayor ansías del agua de aquella vieja pileta.
Y debo confesar que por algunos brevísimos segundos, imagine las viejas y oxidadas cañerías del agua potable abriéndose desesperado paso, bajo en las entrañas de la tierra. Entre raícez de añosos árboles y los amarillentos, húmedos huesos de los muertos.
No sentí remordimiento o asco alguno de beber de aquella bendita agua de cementerio.
Por que por aquellos días en mi alma se libraban algunas cruentas batallas entre el amor, el odio y la venganza. Eso nos deja la muerte cuando nos visita de manera inesperada. Y pensaba ,que ni aún viviendo cien años me alcanzaría el tiempo para vengar mis rabias y penurias.
Plantados frente a mi en posición casi militar ,recuerdo a estos dos hombres. Impecablemente vestidos en sus uniformes de tela oscura , botones dorados y botas altas de cuero negro, bien lustradas.
Un casco negro les ocultaba en parte las facciones y los ojos. Esto logró hacerme desconfiar en parte. Porque no confió en personas que no saben miran a los ojos cuando conversan.
Ante mi expresión de incredulidad y preguntas. Ellos señalaron hacía la atalaya de vigilancia que sobresalía entre cruces y los viejos mausoleos blanquesinos del cementerio de mi tierra natal.
Me despedí de ellos y regrese con prontitud junto a mi madre y hermanas que limpiaban con dedicación la bóveda de mi Nomina.
Inmediatamente comencé a narrarles lo sucedido. Pero, ellas comentaron haberme visto siempre sola parada frente a la pileta. Además ,de no haber visto a guardia alguno rondando por allí.
Más al voltear en busca de aquellos dos singulares guardias, no los encontré en ninguna de las callejuelas del cementerio y nunca más volví a verlos.
Años más tarde me cuestionaría de sobremanera este inesperado y curioso encuentro. El cual dejó gravadas en mi memoria estas dos frases tan singulares. Y una enorme interrogante.
¿Existieron realmente guardias de seguridad con uniformes tan extraños por aquellos años.(1998-1999).?
Si alguno de ustedes conoce la respuesta por favor dela a conocer.
O acaso es está una crónica más de lo paranormal.....
Mary Patricia Oyarce Muñoz.
Escrito en El Libro de los Recuerdos, de Escritos al Remitente
Y publicado el día 21 de marzo del año 2012.