Un funeral en la familia.
Mi madre supo de antemano que su abuela,María Claudina había muerto esa misma madrugada.Lo supo simplemente ,por que ella tenía una especie de don especial.Sabía leer donde nadie más leía.
Sucedió en el mismo instante en que la envolvió amablemente el perfume a flores frescas.Intenso y punzante .Ella se quedo quieta esperando .Respirando profundamente entre silencios y suspiros.
Y estaba inquieta .Muy nerviosa. Pero ,aún no podía llorar.
Tenía que atender a tres niños y esperar la llegada de mi padre antes de ir a casa de su abuela.
Creo que a mi me llegó por otra frecuencía ...no lo recuerdo bien...solo sé que escuche mencionar el nombre de la bisabuela desde una radio ,era el obituario...solo recuerdo que iba apurando el tranco desde la escuela a casa y llevaba el alma en la boca .Pensaba en mi madre.Solo en ella pensaba.
Las calles arenosas estaban semidesiertas y descoloridas. Aunque brillaba el sol sobre las aceras .
El bolso de cuero café pesaba mas de la cuenta y me sentía sofocada bajo el blanco delantal escolar.
Solo deseaba cerrar los ojos y estar en casa ,a salvo ,libre de todo mal, ajeno y propio.
Había muchos afanes y carreras en la casa de las tias queridas esa mañana.
Ellas vestían de luto riguroso e iban y venían por la casa llorosas.
Entre carreras y carreras ,la parentela había desocupado el living y el comedor .Los cuales estaban unidos por un disimulado arco el cual siempre lucía bien pintado.
Apilaron todos los muebles en la biblioteca de la casa .El cual era ademas , cuarto de costuras y estudio. Mis primos y yo soliamos jugar allí cuando visitabamos a las tias queridas.
Era grato ir de visitas a las casas de las tia queridas,por que eran una suerte de entrada a otro mundo.A una vida diferente de ventanales y jardines. De olores a húmedad y naftalina .De sabores a tibios té de hierbas milagrosas.A pan recién horneado...El tiempo allí parecia no existir.
Ademas,la tia Milagros me daba a mi por ser la mayor de mis hermanos , un poco de licor dulce con galletas .Lo cual me hacía sentir muy importante.
También me servía un poco de vino con agua en el almuerzo.Para que no se me reventara la hiel,decía ella. Yo, no sabía de que cosas tan extrañas hablaba.Pero ella me hacía sentir muy especial.
Al finalizar la visita a su casa .La tia Milagros nos peinaba frente al enorme espejo de la toallete y luego nos perfumaba con talco las mejillas y nos salpicaba de loción inglesa .Nos ibamos de su casa siempre perfumados y risueños..
El velatorio más que velorio parerecía una gran fiesta.Había muchisima gente repartida por toda la casa.Algunos conversando .Otros riendo.Uno que otro llorando .Algunos comiendo.
Hasta contaban chistes en voz baja.Y cuchicheaban de nos de que cuentos e historias de penaduras y finados.
Los hombres fumaban y sostenian entre sus manos los vasos de ponche que eran llenados antes de que se vaciaran.
Yo iba vagando como alma perdida mirando los rostros de tanto pariente desconocido.Vecinos y amigos que nunca antes vieran mis ojos.
De vez en cuando, alguien daba un trompetazo de naricez que sonaba divertido interrumpiendo el murmullo de las conversaciones.Todo se detenia por unos segundos y luego todo volvía ala normalidad.En la cocina encontre muchas aceitunas negras y brillantes.Contenidas todas ellas en los jarrones de porcelana .Eran aquellos de porcelanas de las toallettes ,que usaban las tias queridas en los dormitorios junto a los lavatorios tambien de porcelanas pintadas ,que se usaban para el lavado de manos y las caras por la mañana.Pero que ahora eran parte de la cocina y no de la decoracion de los cuartos.En todo caso carecían de importancia ,jamas vi que algun mortal los usara .
El patio atiborrado de coronas y flores fragantes . Tambien en el patio habia gente conversando y sosteniendo tazas con humeante consome.
A esas alturas de la noche la bisabuela dormia el sueño eterno placidamente,.acompañada a ratos por la parentela que se asomaba a mirar su rostro, en medio de lloriqueos y conversaciones inzulsas de personas solidarias que se quedaron todoa la noche para consolar ,velando y velando.
De madrugada vinieron a repartir un consome de pollo para pasar el frio y animar en algo a las resadoras que no paraban de resar el rosario vez tras vez.En una perpetua letania aburrida y monotona.La cual se mezclaba disimuladamente entre los murmullos de las conversaciones.
Jamas he comprendido como pueden las beatas resar y resar casi sin respirar ,sin hacer pausa y sin equivocarse en las cuentas de sus resos. Tampoco puedo lograr entender, como es que la gente puede sentir tanta hambruna y comer en medio de tanta pena,dolor y congoja.No entiendo como es que gente que no se veía hace miles de años tiene tanto tema de conversación en una noche tan penosa.
En la cocina los invitados hacian fila para degustar empanadas de horno.Las malayas y ensaladas.Se peleaban las presas de pollo asado .Y el consome de pollo corría a la par con el vino tinto. Hasta huevos cocidos y pan amasado calientito había sobre las mesas preparadas para los comensales.
A cada cierto tiempo se veian pasar las bandejas con canape y refrescos.Ponche y vino tinto.
A mi me quedo el perpetuo retrato de la familia en pleno vestida de luto. El llanto primero y desgarrador de mi abuelo ,junto a la urna de la bisabuela....y la carroza tirada por seis caballos negros,todos ellos luciendo pompones blancos amarrados a las crines de sus pezcuesos ..Inquietos,negros y brillantes dignos de un funeral de primera clase.
Por que, hasta para morirse las familias demostraban tener cierta clase y estilo.
Sentí el casco de los caballos y luego el silencio eterno del cementerio...por mucho tiempo entre mis recuerdos.Tambien el eco del llanto de mi abuelo.LLanto de hombre.
Y bajo el ciprés la tumba del bisabuelo esperando por las flores.-
Mary Patricia Oyarce M.