jueves, 21 de marzo de 2013

Tarde en el cementerio.

-"El que bebe agua de cementerio vive hasta los cien años, señorita."_¡Y mire que nadie se atreve a tomar de esta bendita agua ,señorita! ".-
Después de escuchar esta frase de boca de uno de los guardias de seguridad del cementerio número dos de Talcahuano. Volví a beber aún con mayor ansías del agua de aquella vieja  pileta.
Y debo confesar que por algunos brevísimos segundos, imagine las viejas y oxidadas cañerías del agua potable abriéndose desesperado paso, bajo en  las entrañas de la tierra. Entre  raícez de añosos árboles y  los amarillentos, húmedos  huesos de  los muertos.
No sentí remordimiento o asco alguno de beber de aquella bendita agua de cementerio.
Por que  por aquellos días en mi alma se libraban algunas cruentas  batallas entre el  amor, el odio y la venganza. Eso nos deja la muerte cuando nos visita de manera inesperada. Y pensaba ,que ni aún viviendo cien años me alcanzaría el tiempo para vengar mis rabias y penurias.
Plantados frente a mi  en posición casi militar ,recuerdo a estos dos hombres. Impecablemente vestidos en sus uniformes de tela oscura , botones dorados y botas altas de cuero negro, bien lustradas.
 Un casco negro les ocultaba en parte las facciones y los ojos. Esto logró hacerme desconfiar en parte. Porque no  confió en  personas que no saben miran  a los ojos cuando conversan.
Ante mi expresión de incredulidad  y preguntas. Ellos señalaron hacía  la atalaya de vigilancia que   sobresalía entre  cruces y los viejos  mausoleos blanquesinos del  cementerio de mi tierra natal.
Me despedí de ellos y regrese con prontitud junto a mi madre y hermanas que limpiaban con dedicación la bóveda de mi Nomina.
Inmediatamente comencé a narrarles lo sucedido. Pero, ellas comentaron haberme visto siempre sola parada frente a la pileta. Además ,de no haber visto a  guardia alguno rondando por allí.
Más  al voltear en busca de aquellos  dos singulares  guardias, no los encontré  en ninguna de las callejuelas del cementerio y  nunca más volví a verlos.
Años más tarde me cuestionaría de sobremanera este inesperado y curioso encuentro. El cual dejó gravadas en mi memoria estas dos frases tan singulares. Y una enorme interrogante.
¿Existieron realmente guardias de seguridad con uniformes tan extraños por aquellos años.(1998-1999).?
Si alguno de ustedes conoce  la respuesta por favor dela a conocer.
O acaso es está una crónica más de lo paranormal.....




Mary Patricia  Oyarce  Muñoz.


Escrito en El Libro de los Recuerdos, de Escritos al Remitente
 Y publicado  el día 21 de marzo del año 2012.

jueves, 14 de febrero de 2013

Historia Familiar.(cuatro.)

Sobre mis padres.

Que Se enamoraron hasta la misma medula del hueso. O sea ,hasta el tuetano. Eso contaba mi padre con voz de cuentero profesional.
Mi padre era un hombre muy  guapo y ademas romantico. De  esos a la antigua.
El cual arrastraba su propia nutrida historia, digna de un libro aparte.
Mi padre se llamaba Manuel.(Al menos ese será su nombre en esta historia.)
Conocio a Maria Esperanza, un dia domingo en la misa del medio dia. Ambos supieron desde la primera mirada que eran el uno para el otro y por siempre jamás. Y también pensaron  que , contigo pan y cebolla.Era verdad verdadera,por que el amor es así .Vive de amor.De suspiros y miradas complices.
Asi que despues de un año de noviazgo, se casaron en la misma iglesia donde se conocieron .Acompañados por el llanto copioso de la Tia Carmela ,quien fue la encargada de poner la nota tragicomica en  la boda.
Es notable comprobar como en cada boda siempre hay alguien que pone la nota ridicula ,para que la boda no sea del todo completamente perfecta ,como en un cuento de hadas.Sino más bien, una realidad de la vida nada más. Siempre habrá un borrachito, una llorona, alguna despechada malvada.
Algunos invitados llegaron a pensar que la tía Carmela  era una novia despechada y no la hermana del novio ,que a estas alturas temblaba de nervios.
-¡Por Dios Santo ,Que verguenza mas grande! - comentaban las tias queridas .
El abuelo estaba verde de rabia.Y la tia Sara se mataba de la riza en medio de la confusion.
A la tía Sara todo le causaba risa  y resultaba gracioso...claro ,como  ella no estaba en el pellejo de mi madre. Además era la niña consentida de los padres...inmadura y malcriada.
La tia Carmela se quedo un mes entero en casa de mis abuelos.No  queria regresar a casa de su Tia Emiliana. Queria vivir  para siempre con mis padres. Que por esas desafortunadas épocas no tenian ni donde caerse muertos. Así que se quedaron a vivir en la casa de mis abuelos.
De malas y haciendo pucheros de cabra chica,a  la tia Carmela no le quedó otra que irse de patitas para que te quiero de   regreso a sus tierras norteñas. Enojada con todos ,principalmente con el malvado de su  hermano menor y la bruja de su cuñada.
La   tía Carmela ignoraba que el sueldo de mi padre apenas iba a alcanzar para  dos tortolitos.
Mi bisabuela doña María Claudina ,le hizo un flaco favor a mi padre y se encargo de que la noche de bodas pasara como si no fuera nada .Raptandose a la recien casada y llevandola a dormir con ella.
¡Pobre padre mio!,tenía paciencia de santo.
Al mes de mirar volar las moscas .Mi  padre tomó cartas en el asunto y arrendó una pieza en una pension del centro y por fin  se llevo a su  flamante esposa a vivir con el. Hizo oidos sordos a  los comentarios y llanterios de la parentela. Quienes  no podian entender como era posible que Manolito fuera  tan ingrato de mandarse a cambiar ,cuando  todos estaban viviendo tan felices ,además  con lo mucho que todos lo querían...etc... etc...etc...los unicos que no eran   realmente felices comiendo perdicez  eran mis dos padres.Los pobres  ni siquiera una  luna de miel habían tenido aún.Primero por respeto a la parentela.Y segundo por estar cuasi raptados por la parentela.
Durante algunos meses estubieron sobreviviendo a punta de  sopas frias.Pan añejo ,lechugas y arroz  aderezado con bicharacos ,tales como baratas. Según mi madre en la pensioncita aquella del pueblo había una invasion de baratas.
A punta de Pan añejo y té  desabridos se alimentaban  en la pension. Y salían a pololear por las calles de la ciudad abrazados.Ambos cada día más flacos ,pero felices.
Hasta que comence a manifestarme yo en las entrañas de mi madre quien estaba  cada dia mas delgada.
Mi pobre madre vomitaba todo lo poco y nada que podia comer en aquella pauperrima pension.
Ella soñaba con dormir en una cama blanda...muy blanda. Desayunar   como Dios manda .Almorzar una buena cazuela y luego dormir ,dormir,dormir...
Hasta que un buen día  a mi abuelo le dio la corazonada ...el  pálpito...la  hora de la buena acción  y fue a buscar a mi madre a la pension.
Se los llevo a vivir con ellos .Dijo que no era posible que su nieta o nieto naciera en esas condiciones tan incomodas  y se le ablando el corazón al máximo  y  les autorizo para que arreglaran un poco el piso del bajo , ampliandolo.
Un 13 de Octubre naci yo.Maria Patricia ..Naci un martes 13 .Y por  supuesto había .Luna llena.
.Si acaso   lloraba mucho.Culpaban a mi padre de mis lloriqueos.Todos iban contra mi pobre padre.
Quizas que le hace este a la pobre guagua.---Decian las malas lenguas de mi tía Sara y mi abuela,
que tan solo de escucharme llorar sufría ...(pobrecita.) ..y yo lloraba como bendita. Fui una guagua llorona.
La  tia Sara que por esos años comenzo a debutar de mala de la pelicula ,se encargaba de gritar a mis padres una pila de intropelios tales como  , que ellos  eran unos abusadores y  aprovechadores ..Sinverguenzas ,que no pagaban ni un cinco  por vivir ahi.Que vivian gratis a costa de sus adorados papitos.ect ,...ect.... una verdadera teleserie .. y .en verdad un infierno para mis pobres  madre y  padre....y más encima yo la llorona .
Y una noche en plena cena de navidad la tia Sara que se las daba de graciosa, lanzo una servilleta a la cara de papá.Ante lo cual  mi padre le llamó la atención ,diciendo que era una mal educada..Entonces mi abuelo,que tenía malas pulgas,es decir mal genio.Lo echo de patitas a la calle y mi padre ,que ya venía guantando demasido ,agarró  su guagua ( o sea , a mi.)
 y apenas cubriendome con  un chal salió a la calle, mientras mi madre lo seguia.
LLegamos a pedir refugió donde las tías queridas.Donde más ibamos a ir a parar.
Ellas nos pasaron una cama en donde los tres nos apretujamos aquella noche de paz y amor.
Yo debo haber dormido calientita.Pero mi madre me contó que ella estaba muy asustada y sollozaba callita para que nadie la escuchara ,menos mi padre...
Supongo que mi abuelo durmió como oso y la tía Sara también.No así mi Nonina, quien tenía corazón de caramelo. Pero que se callaba todas las penas y nunca decia nada.
Después de esta noche ,nos fuimos a vivir en una pieza de unos amigos de mis padres...
en la buardilla. Una cama ,no mas. Y millones de bichos raros...
No duraron mucho alli y arrendaron una casa en el cerro tantito...una choza...piso de tierra,sin ventana...triste....muy triste ...
Me enferme,me dio bronconeumonia .Mi abuelo se entero y de nuevo le dio por hacer la buena acción y  nos fuimos a vivir a la casa de mis abuelos.Pero esta vez ,mi padre comenzo a arreglar la casa.Al menos las piezas en donde viviriamos.
En esa casa pase mis primeros años de vida.A la sombra de un peral gigantesco ,rodeada del amor de mis padres y mis abuelos.Acompañada de mi tia Sara ,quien  más que tía parecia mi hermana mayor.

Mary Patricia Oyarce Muñoz.